GABRIELA MOLINA INTOLERANTE

REGIDORA PANISTA GASTA MILES DE PESOS EN  PROMOCIÓN PERSONAL

AMIGOS Y COLABORADORES DE SILVANO ESCONDIDOS

LEONEL GODOY ATENTO AL BOX PERO NO AL PLAN B

Por: Constanza Iturbide 

La intolerancia en algunos sectores del gobierno ya rebasó cualquier límite razonable. Ahí está el caso de Gabriela Molina, quien semanas atrás protagonizó un desencuentro con Mariana Sosa Olmeda, Directora General del Instituto de Educación Media Superior.

El motivo fue claro: Sosa convocó a personal a su cargo a un evento político. La reacción de Molina no dejó margen de interpretación y dejó ver un estilo rígido, por no decir autoritario.

Pero el asunto no quedó ahí. Un colaborador cercano se tomó una fotografía con un líder sindical en un convivio fuera del horario laboral.

Ese simple acto bastó para irritar de sobremanera a Molina, quien no dudó en correrlo. Así, sin matices. Así, sin medias tintas. La pregunta es inevitable: ¿disciplina o exceso de poder?

En otro frente, el reflector apunta a Marissa Celeste Trujillo Magaña, regidora panista en Morelia y cercana a Marko Cortés. De acuerdo con registros públicos de Meta, la funcionaria destinó cerca de 380 mil pesos a pautas digitales en Facebook entre enero de 2025 y abril de 2026.

La cifra no es menor si se toma en cuenta que un regidor en Morelia gana alrededor de 94 mil pesos mensuales. En otras palabras, tres meses de salario convertidos en promoción personal. Sí, podrá ser su dinero, pero también es una funcionaria que vive del erario.

Y eso cambia la conversación.

El foco rojo, sin embargo, se enciende con el exgobernador Silvano Aureoles Conejo, quien ya cuenta con ficha roja de Interpol. Traducido al español simple: lo pueden detener en casi cualquier rincón del planeta.

Lo inquietante no es solo su situación, sino el mutismo de su círculo más cercano. Carlos Herrera Tello, Alberto Frutis y Antonio García Conejo han optado por desaparecer del radar. Hace no mucho, García Conejo hablaba de crear un partido político. Hoy, ni rastro. En política, cuando todos callan, algo huele mal.

Y como si el guion no tuviera suficientes giros, medios nacionales captaron al diputado Leonel Godoy Rangel entretenido con una pelea de box en pleno debate del llamado Plan B de la reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum.

Un tema crucial para el país, pero no para todos en el recinto. La escena desató críticas inmediatas. Los ciudadanos no piden mucho: solo atención y seriedad en los momentos que definen el rumbo nacional.

Así la política en Michoacán: intolerancia, despidos viscerales, dinero público disfrazado de promoción personal, figuras que se esfuman y legisladores distraídos cuando más se les necesita. Material de sobra para una realidad que ya no sorprende, pero sí indigna.

Aquí, en Quemarropa, lo seguiremos diciendo sin filtro.